¿Hablamos de racismo? ¿Hablamos de persecución ideológica? Foucault decía que el Estado impone el Totalitarismo a través del individualismo mancomunado de los seres sociales.
Fue por "Portación de barba y de rasgos", pero eso, en este caso es lo de menos. ¿Y si Pablo Gutiérrez hubiera sido musulmán? ¿El acto no sería tanto peor? ¿O acaso ya comenzamos a pensar, a decir, que "bueno, son cosas que pasan en estos tiempos modernos"?
La discriminación es, en principio, el elemento de odio social más efectivo que tiene el Poder para mantener su control de lo bueno y lo malo.
Pensemos quiénes somos, qué somos, y sepan que, sean de donde sean, en cualquier momento esto, si no lo detenemos, le puede pasar a cualquiera.

EL PAÍS, jueves 28 de septiembre de 2006 ESPAÑA / PÉREZ MONGUIÓ, Sevilla
Pablo Gutiérrez Vega, de 35 años, es profesor de Historia del Derecho de la Universidad de Sevilla. En una charla sobre los pros y los contras del ingreso de Turquía en la Unión Europea,
ayer se ponía como ejemplo de discriminación. "Fui humillado y vejado por llevar barba. Me
trataron como un terrorista islamista por mi aspecto físico", dijo al inicio de su intervención.
Su tez morena, cabello rizado y una poblada barba negra le enfrentaron el pasado 30 de agosto
a una amarga experiencia. Los pasajeros de un avión que tomó en Palma de Mallorca, donde hizo
escala desde Sevilla hasta Dortmund (Alemania), le obligaron a bajarse de la aeronave para revisar su equipaje porque tenían miedo de que fuera un terrorista islámico. "Me sentí humillado y sentí vergüenza ajena", confiesa ofendido. Tres pasajeros corpulentos se acercaron a su asiento y le conminaron a bajarse del avión. "Miedo, en realidad, no sentí, pero sí
perplejidad cuando me pidieron que saliera de mi asiento. Di por sentado que eran policías de incógnito, pero, al no identificarse, me negué enérgicamente", detalla el profesor, quien lamenta el comportamiento del comandante del avión. "Permitió que los pasajeros tomaran la autoridad
del aparato. Cuando me negué a bajarme, retomó la autoridad y me pidió que le acompañara a la
pista donde, a la vista de los pasajeros, escenificó una especie de negociación que tranquilizase a
los pasajeros", afirma.
Pablo Gutiérrez Vega, de 35 años, es profesor de Historia del Derecho de la Universidad de Sevilla. En una charla sobre los pros y los contras del ingreso de Turquía en la Unión Europea,
ayer se ponía como ejemplo de discriminación. "Fui humillado y vejado por llevar barba. Me
trataron como un terrorista islamista por mi aspecto físico", dijo al inicio de su intervención.
Su tez morena, cabello rizado y una poblada barba negra le enfrentaron el pasado 30 de agosto
a una amarga experiencia. Los pasajeros de un avión que tomó en Palma de Mallorca, donde hizo
escala desde Sevilla hasta Dortmund (Alemania), le obligaron a bajarse de la aeronave para revisar su equipaje porque tenían miedo de que fuera un terrorista islámico. "Me sentí humillado y sentí vergüenza ajena", confiesa ofendido. Tres pasajeros corpulentos se acercaron a su asiento y le conminaron a bajarse del avión. "Miedo, en realidad, no sentí, pero sí
perplejidad cuando me pidieron que saliera de mi asiento. Di por sentado que eran policías de incógnito, pero, al no identificarse, me negué enérgicamente", detalla el profesor, quien lamenta el comportamiento del comandante del avión. "Permitió que los pasajeros tomaran la autoridad
del aparato. Cuando me negué a bajarme, retomó la autoridad y me pidió que le acompañara a la
pista donde, a la vista de los pasajeros, escenificó una especie de negociación que tranquilizase a
los pasajeros", afirma.
La razón que esgrimió el comandante para justificar este comportamiento es que Pablo Gutiérrez parecía musulmán. "Yo desconozco a qué se parece un musulmán. Francamente si es
mi barba la que denota islamismo, tenemos islamismo para rato porque se trata de una cuestión
estética que no puede ser motivo de discriminación en ninguno de los casos", dice Gutiérrez,
quien advierte de que "la inflación del miedo" puede conducir a la gente a tomarse la justicia
por su cuenta y saltarse el Estado de Derecho. "Comprendo las medidas de seguridad pero si las
aplica la autoridad, no los pasajeros que me aplicaron medidas antiterroristas por mi aspecto físico. Frente a situaciones excepcionales de inseguridad, reales o infladas, hay que atenerse a los mecanismos del Estado de Derecho para protegernos. No podemos tomarnos la justicia por nuestra mano, si no queremos volver a las cavernas", alerta.
mi barba la que denota islamismo, tenemos islamismo para rato porque se trata de una cuestión
estética que no puede ser motivo de discriminación en ninguno de los casos", dice Gutiérrez,
quien advierte de que "la inflación del miedo" puede conducir a la gente a tomarse la justicia
por su cuenta y saltarse el Estado de Derecho. "Comprendo las medidas de seguridad pero si las
aplica la autoridad, no los pasajeros que me aplicaron medidas antiterroristas por mi aspecto físico. Frente a situaciones excepcionales de inseguridad, reales o infladas, hay que atenerse a los mecanismos del Estado de Derecho para protegernos. No podemos tomarnos la justicia por nuestra mano, si no queremos volver a las cavernas", alerta.
Este profesor de Derecho afirma que como jurista se ha enfrentado a situaciones tensas, pero
nunca como aquel día. "Fui humillado y vejado públicamente delante de 100 pasajeros que dieron por buena una sospecha infundada. Sentí vergüenza ajena por ellos, sobre todo a mi vuelta al avión, cuando nadie se disculpó. Ni siquiera cuando terminó la travesía", lamenta.
En su opinión, fue víctima de un episodio a medio camino entre "una psicosis infundada y un racismo exagerado". "Estamos llegando a un límite peligroso porque esta inflación de la cultura
del miedo ha tenido éxito. Somos capaces de asegurarnos por nosotros mismos que cualquier indicio de inseguridad no va a poner en peligro nuestras vidas", afirma Gutiérrez, quien no duda en responsabilizar al culpable de este miedo "hiperatrofiado". "Basta con ver cualquiera de los últimos documentales de Michael Moore para encontrar una fácil respuesta",
afirma Gutiérrez, en referencia al presidente de Estados Unidos, George Bush.
El profesor no sabe si mantendrá su aspecto físico. Suele dejarse la barba más larga en verano porque no le apetece afeitarse, pero en invierno, con el inicio de las clases, se la recorta. "Me reservo el derecho de decidir sobre eso, pero me resulta patético que la barba me convierta en un potencial terrorista", asegura Gutiérrez, quien no ha presentado denuncia por lo ocurrido y que sostiene que si el incidente se produjo por su supuesto aspecto islamista la civilización
"no ha avanzado mucho". Sospechoso por la barba Pablo Gutiérrez Vega, profesor en Sevilla al que confundieron por sus rasgos con un musulmán en un avión. / PABLO JULIÁ Los pasajeros de un avión obligan al desalojo de un profesor de Sevilla y a revisar su equipaje por su apariencia islamista
nunca como aquel día. "Fui humillado y vejado públicamente delante de 100 pasajeros que dieron por buena una sospecha infundada. Sentí vergüenza ajena por ellos, sobre todo a mi vuelta al avión, cuando nadie se disculpó. Ni siquiera cuando terminó la travesía", lamenta.
En su opinión, fue víctima de un episodio a medio camino entre "una psicosis infundada y un racismo exagerado". "Estamos llegando a un límite peligroso porque esta inflación de la cultura
del miedo ha tenido éxito. Somos capaces de asegurarnos por nosotros mismos que cualquier indicio de inseguridad no va a poner en peligro nuestras vidas", afirma Gutiérrez, quien no duda en responsabilizar al culpable de este miedo "hiperatrofiado". "Basta con ver cualquiera de los últimos documentales de Michael Moore para encontrar una fácil respuesta",
afirma Gutiérrez, en referencia al presidente de Estados Unidos, George Bush.
El profesor no sabe si mantendrá su aspecto físico. Suele dejarse la barba más larga en verano porque no le apetece afeitarse, pero en invierno, con el inicio de las clases, se la recorta. "Me reservo el derecho de decidir sobre eso, pero me resulta patético que la barba me convierta en un potencial terrorista", asegura Gutiérrez, quien no ha presentado denuncia por lo ocurrido y que sostiene que si el incidente se produjo por su supuesto aspecto islamista la civilización
"no ha avanzado mucho". Sospechoso por la barba Pablo Gutiérrez Vega, profesor en Sevilla al que confundieron por sus rasgos con un musulmán en un avión. / PABLO JULIÁ Los pasajeros de un avión obligan al desalojo de un profesor de Sevilla y a revisar su equipaje por su apariencia islamista
CAMPAÑA
Air Berlin: low cost, low human rights
Se ha iniciado una campaña a nivel estatal para remitir cartas de repulsa a la compañia Air Berlin, la cual el pasado 30 de agosto permitió que un grupo de pasajeros alemanes expulsase del avión en el que viajaba a Pablo Gutiérrez Vega, profesor de Derecho en la Universidad de Sevilla, 'porque parecía musulmán'.
Si deseas evitar que compañías de bajo coste como Air Berlín reduzcan también el nivel de derechos humanos en sus aeronaves dirígete a las direcciones direccion@airberlin.com - fholdom@airberlin.com
expresando tu indignación por el incidente y solicitando garantías por parte de la compañía de que actos tan aberrantes como éste no volverán a producirse.
Sería igualmente útil que remitieses copia de la carta a los medios de comunicación locales o estatales.
Tu contribución a la difusión de este mensaje entre tus colegas será muy bienvenida.
Otras fuentes on line: http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pNumEjemplar=1388&pIdSeccion=36&pIdNoticia=439561

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