
¿Acaso el Estado no reprime sin consentimiento social? ¿Acaso el Estado no simula igualdad sin el convencimiento de una porción de la sociedad para que lo haga?
Nos quedamos tranquilos mientras criticamos cómo NO llega la ayuda a lugares que desconocíamos de nuestra geografía nacional. Nos quedamos pasmados ante la inutilidad del aparato Estatal para solucionar situaciones límite, y luego decimos que nuestros héroes populares tienen más efectividad que el mismo secretariado de asistencia pública. ¿Pero antes de eso no sabíamos lo que verdaderamente significaba un índice de miseria?
Mientras tanto, también, le damos la derecha a los medios, le damos la salida perfecta para que nos informen hasta cierto punto acerca de aquello que, llegado el momento, nos aburre.
Otros congestionan las calles (porque a esta altura, en América es congestionar las calles), utilizando las fuerzas de personas hambrientas, poniendo en sus bocas consignas anticapitalistas, sin preocuparse por la mejor manera de hacerles llegar las herramientas mínimas e indispensables para educarlos dentro de una situación que tiende al cambio. Pero cada uno de nosotros está preocupado por cambiar menos que el otro, y la fuerza que se utiliza es la de siempre: masa popular versus clase media.
Caja de comida y zapatillas contra cuotas de televisión Plasma y medios de comunicación. Y los trotskos en las calles, arengando la venida de un nuevo hombre formado en un ghetto de ignorancia y enfermedades. Aplaudimos las marchas funcionales al Poder, sin ver que sembramos la semilla del enemigo en nuestro vientre.
El Estado no necesita reprimir ferozmente: estos nuevos Estados utilizan el poder sin utilizarlo. Ocultando la verdad que nadie quiere ver.
Estos Estados, ratifico, son nuevos, saben cómo utilizar la fuerza de los otros en su favor.
La pregunta que debemos hacernos es: ¿Seguimos siendo funcionales al Poder al no cambiar nuestros discursos? ¿No podemos ver que el Estado se ha renovado, mientras que nosotros no lo hemos hecho? Foucault ha dicho que lo que realmente no asume la Izquierda, es qué hacer con el aparato represivo una vez tomado el poder... ¿Estamos en condiciones de saber cómo utilizarlo sin convertirnos en más Poder? ¿Sirve cambiar un poder por otro poder? ¿Realmente podemos hablar de anticapitalismo en América, mientras tenemos personas que piensan que comer basura es algo normal?
Mientras no tengamos estas respuestas, nosotros somos el Panóptico...

1 Comments:
Bueno... nunca terminas de sorprenderme con escritos restallantes, como este que acabo de degustar.
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