Panopticus-panopticus

Creemos que creer vale la pena... ¿Nos separan ideologías o creencias? ¿Podemos cambiar? ¿Queremos Cambiar? Tenemos el Poder... sabemos utilizarlo... Hace falta darnos cuenta de qué significa: Poder

Thursday, April 20, 2006


http://www.lanacion.com.ar/informaciongeneral/nota.asp?nota_id=799064

Cuántas cosas podés decir, ahora, mientras lees esto, seas del país que seas, que te hacen ser quien sos. Ciudadano, ser moral, civil, social. Tu pertenencia a una sociedad, a una ciudad, a un barrio, a una tribu, a un movimiento, a un partido político: ¿es definida por qué circunstancias?
Imagina que tus primeros pasos los diste en un piso frío, de madera podrida, que exuda humedad. Luego piensa que todas las mañanas, todas las tardes y las noches, las madrugadas, los días de fiesta, los feriados, has visto a tu padre desparramado en un sillón, con ojos de tozudez vacuna, leyendo en los clasificados que nada hay para un hombre de más de 35 años. Y todos gracias al primer mundo en el cual, dicen, hemos entrado.
Luego imagina que la comida nunca sobra, que de casualidad alcanza, que tu calzado es el mismo de hace un año y medio todos los días, mientras que en la televisión ves zapatillas (llantas, dicen los pibes del barrio) que en las vidrieras cuestan más de 100 unidades de tu moneda. Esa moneda que para ser equivalente a la de los turistas debe ser multiplicado por cuatro… para pagar a precio de oro un pedazo de carne mal asada, los domingos a la tarde, mientras vos apenas te pudiste comer con mucho pan viejo un plato de fideos.
Ahora imagina que en el lugar donde vives, esa ratonera llamada conventillo, que a todos los que no viven ahí le parecen sitios pintorescos y alusivos a una identidad nacional que se vende en folletos de casa de turismo, hay personas que venden droga, que cuesta mucho comparada con la pureza de su mezcla. Luego imagina que tus hermanos venden eso en la calle, por lo general, a personas de clase alta, o turistas. Los mismos turistas que ves acostarse en un cuarto mugroso con tus primas, pagando una miseria para ellos, una pequeña fortuna por media hora.

Ahora cerrá los ojos e imaginate que en ese lugar, donde estás cercado por un riachuelo que tiene olor a podredumbre, que te hizo tener enfermedades respiratorias desde pequeño, que todos los domingos se llena de gente desde las 8 de la mañana hasta las 7 de la tarde, que esa gente le dice a reporteros “A los pibes de este barrio no les interesa lo que es de ellos, lo descuidan, pintan las paredes, destrozan las estatuas de los tangueros.”

Ahora decime, con confianza, si acaso te sentirías parte de un mundo que funciona porque vos te tuviste que quedar afuera. Decime si te sentís identificado con una pared pintada de tu barrio en mención a un lugar que ha engendrado enfermedades endémicas desde su fundación. Decime si te sentís parte de la cultura, cuando todas las fábricas que te rodean están cerradas. Decime si te sentís dentro de algo, distinto a un culo, cuando hace 40 grados de calor, y en tu techo de chapas el sol te chupa la cara, mientras detrás de las paredes alguien pasa y dice: “Qué lindo debe ser vivir acá.” Y ellos no han visto que todos los atractivos no son para vos.
Decime si te sentirías parte de algo, cuando hay tres escuelas públicas que, con un porcentaje de deserción escolar que supera el 30%, sigue teniendo las aulas saturadas en los tres turnos. Decime si formás parte de la cultura, cuando una fundación da banquetes para centenares de personas de embajadas y de mucho dinero, mientras a vos te ponen detrás de un cordón de patrulleros y policías.

Decime si realmente te sentirías mal destruyendo un retrato de Gardel, cuando no sabés quién demonios ha sido, porque nunca te lo enseñaron.
Ahora sí, con tranquilidad, decime que te gustaría tener un policía custodiando tesoros que no valen nada porque, los valores humanos, han sido quebrados, hace tiempo.

Wednesday, April 19, 2006


¿Acaso el Estado no reprime sin consentimiento social? ¿Acaso el Estado no simula igualdad sin el convencimiento de una porción de la sociedad para que lo haga?
Nos quedamos tranquilos mientras criticamos cómo NO llega la ayuda a lugares que desconocíamos de nuestra geografía nacional. Nos quedamos pasmados ante la inutilidad del aparato Estatal para solucionar situaciones límite, y luego decimos que nuestros héroes populares tienen más efectividad que el mismo secretariado de asistencia pública. ¿Pero antes de eso no sabíamos lo que verdaderamente significaba un índice de miseria?
Mientras tanto, también, le damos la derecha a los medios, le damos la salida perfecta para que nos informen hasta cierto punto acerca de aquello que, llegado el momento, nos aburre.
Otros congestionan las calles (porque a esta altura, en América es congestionar las calles), utilizando las fuerzas de personas hambrientas, poniendo en sus bocas consignas anticapitalistas, sin preocuparse por la mejor manera de hacerles llegar las herramientas mínimas e indispensables para educarlos dentro de una situación que tiende al cambio. Pero cada uno de nosotros está preocupado por cambiar menos que el otro, y la fuerza que se utiliza es la de siempre: masa popular versus clase media.
Caja de comida y zapatillas contra cuotas de televisión Plasma y medios de comunicación. Y los trotskos en las calles, arengando la venida de un nuevo hombre formado en un ghetto de ignorancia y enfermedades. Aplaudimos las marchas funcionales al Poder, sin ver que sembramos la semilla del enemigo en nuestro vientre.
El Estado no necesita reprimir ferozmente: estos nuevos Estados utilizan el poder sin utilizarlo. Ocultando la verdad que nadie quiere ver.
Estos Estados, ratifico, son nuevos, saben cómo utilizar la fuerza de los otros en su favor.
La pregunta que debemos hacernos es: ¿Seguimos siendo funcionales al Poder al no cambiar nuestros discursos? ¿No podemos ver que el Estado se ha renovado, mientras que nosotros no lo hemos hecho? Foucault ha dicho que lo que realmente no asume la Izquierda, es qué hacer con el aparato represivo una vez tomado el poder... ¿Estamos en condiciones de saber cómo utilizarlo sin convertirnos en más Poder? ¿Sirve cambiar un poder por otro poder? ¿Realmente podemos hablar de anticapitalismo en América, mientras tenemos personas que piensan que comer basura es algo normal?
Mientras no tengamos estas respuestas, nosotros somos el Panóptico...